22 abr. 2010

[Oneshot] Pimpchun

Genero: Lemon
Rating: 18+
Personajes: Park Yoochun y personaje real


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Poco a poco fui recobrando mis sentidos. Aun podía sentir su aroma en mi piel. Estaba demasiado exhausto de la noche más loca de mi vida, por lo tanto aun no podía ni abrir mis ojos.

Quería quedarme ahí, reviviendo todo lo que pasó la noche anterior…

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Era sábado por la noche, por lo tanto debía ir al club.

Hay personas que se quedan los sábados a hacer limpieza, o a ver películas—yo no era una de esas personas. Yo era Park Yoochun, alias “Pinpchun.”

Es cierto que era un Casanova, pero, acaso la vida no era para disfrutarla? Y valla que si la disfrutaba.

Iría al club por mi dosis semanal.

Ya era costumbre, las chicas me conocían. Sabían que iría el sábado por la noche. Solo. Y regresaría a casa acompañado. Una diferente cada semana.

Porqué? Ustedes se preguntarán. Bueno…

Para mí el amor era algo que leías en los libros, o veías en las películas. Yo creía en lo que veía, en lo que podía sentir, tocar. En lo carnal.

Así que armado con mis jeans Dolce Gabbana, mi camisa negra de botones Armani, y mi carismática sonrisa, me puse en marcha — en mi Lexus IS-F – hacia el club.

El club “Cargo” era el boom. Estaba situado en Hongdae –que es la abreviación de Hongik University, la cual era muy conocida por su vida nocturna. Todas las chicas guapas iban a ese club. Era como un oasis en el desierto, rodeado de animales indefensos, y yo era el depredador al asecho.

Me abrí paso ente la multitud, hacia la barra.

Jin, la bartender, me sonrió. “Lo mismo de siempre?” pregunto.

“En las rocas, y doble.” Le respondí con mi sonrisa fulminante.

Una vez estuve con mi whiskey en mano, empecé a escanear el local, en busca de mi próxima victima.

No fue sino unos pocos segundos después que la vi.

Estaba en medio de la pista meneando sensualmente su cuerpo.

Termine mi trago, me levante y me dirigí hacia ella. Empezando a bailar también.

Ella me respondió sonriendo y empezamos a movernos al ritmo de la música. Ella movía sus caderas de forma insinuante, rozándolas ligeramente contra la mía.

“Estás sola?” le pregunté al oído.

“Si, hoy estoy sola.” Respondió, dándome una sonrisa picara.

Bailamos un buen rato. Extrañamente esa chica me cautivó. Tenía el cabello castaño oscuro, medio largo. Su piel era de un moreno-bronceado exquisito, con ojos cautivantes de color marrón claro. No era asiática cabe destacar.

Al rato nos fuimos de la pista de baile, hacia el salón VIP. Nos pusimos cómodos en uno de los sofás de cuero blanco que se encontraban ahí.

“No eres asiática, de eso me puedo dar cuenta, es más que obvio. De donde eres, si puedo saberlo?” le pregunté en ese tono de voz que sabía que las chicas adoraban.

“De Venezuela,” ella respondió.

“Ah… no por nada lo llaman el país de las mujeres hermosas.” Le dije sonriendo, y guiñándole un ojo.

“Y cuál es el nombre de esta hermosa dama que me acompaña esta noche?” le pregunte dándole una mirada picara.

Ella sonrió y negó ligeramente con la cabeza. Me miró a los ojos y respondió. “Génesis.” Llevándose a la boca una cereza de su bebida.

“Ah… Génesis, origen de la belleza, principio de la vida. Escogieron muy bien ese nombre. Es un hermoso nombre, para una hermosa dama.” Dije.

Ella se acercó a mí, colocando su mano en mi pierna y me miro a los ojos de manera seductora. “Estoy algo aburrida, te parece si nos vamos a otro lugar?” preguntó.

Bingo! Esta chica hablaba mi mismo idioma.

Pagué la cuenta y nos pusimos en marcha hacia mi departamento.

Entramos y encendí las luces mientras ella tomaba asiento en el sofá.

“quieres algo de tomar?” ofrecí mientras me dirigía hacia la cocina.

Ella pareció pensarlo por un momento. “No, es otra cosa la que quiero.” Dijo poniéndose de pie, caminando hacia mí.

Me lanzó ligeramente hacia el mesón de la cocina, apoderándose de mis labios de una manera ruda. Mi cuerpo se estremeció ante el súbito acto. Oh… como adoraba que ellas tomaran la iniciativa.

Me enderece devolviéndole el beso y acorralándola contra la puerta del refrigerador. Sus manos estaban tomando parte en la aventura, recorriendo todo mi cuerpo, yo no me quedé atrás y empecé a desabotonar su blusa mientras ella desabotonaba mi pantalón.

“Ugh...” gemí cuando sentí su cálida mano dentro de mis pantalones, apoderándose de mis partes intimas. Ella me acariciaba sutil pero apasionadamente, y esa pasión era contagiosa.

En un solo movimiento termine de abrir su blusa ferozmente, rompiendo algunos botones. Lance la prenda en el suelo, pasando a acariciar y besar su pecho.

“Ahh…” ella gemía de una forma tan sensual que me hacia quererla ahí mismo en la cocina.

Empecé a bajar mi mano izquierda, acariciándola por los costados de su cadera, sutilmente fui levantando su falda azul marina. Lentamente descendí hasta su abdomen, dejando un hilo de húmedos besos. Con ambas manos retire la delicada y diminuta prenda negra, dejándola expuesta ante mí.

Levante una de sus piernas y la coloque encima de mi hombro, para así tener un acceso más fácil. Poco a poco pase mi lengua, saboreando ese exquisito manjar.

Ella gemía de placer mientras entrelazaba sus dedos en mi cabello, insistiéndome a que continuara.

Introduje dos dedos rápidamente, haciendo que soltara un fuerte gemido.
Empezó a respirar entrecortadamente. “Aguanta un poco más, apenas estoy comenzando.” Le susurre.

“yo aun no he comenzado contigo.” Dijo quitando su pierna de mi hombro, colocándola en el suelo.

Me levantó bruscamente por el cuello de mi camisa, y me volvió a lanzar contra el mesón. “Acuéstate ahí, y te quedas tranquilito como todo un niño bueno.” Dijo con los ojos llenos de lujuria.

Yo hice tal cual como se me ordenó, y me acosté sobre el mesón. Ella lucia como una leona hambrienta admirando su cena.

Se detuvo por un momento a buscar algo en el refrigerador, tomo un cubo de hielo y se lo metió en la boca. Se subió en el mesón, sentándose sobre mis caderas y se dispuso a desabotonar mi camisa. Me la quito por competo y la lanzo hacia un lado. Creo que cayó en el fregadero, era una camisa costosa, pero no me podía importar menos. Toda mi atención la tenía ella.

Lentamente se inclino hacia mí, dejando húmedos y fríos besos en mi pecho. Haciendo que mis músculos se contrajeran por el cambio brusco de temperatura. Mi piel se erizo.

Se volvió a levantar y poco a poco me quito los pantalones—y con el mis bóxers.

Y ahí estaba yo. Completamente desnudo, acostado en el mesón de la cocina sin poder mover si quiera un solo musculo. Era la primera vez en mi vida que me encontraba en una situación como esta. Definitivamente ella tenía toda mi atención.

Se acercó a mí, acariciando suavemente mis piernas, de abajo hacia arriba, hasta llegar a su premio. Lo tomo en sus manos, acariciándolo lentamente con movimientos repetitivos de arriba hacia abajo.

Se saco el hielo de la boca y lo lazo hacia atrás. Lamio la punta con su lengua de manera juguetona. Yo cerré mis ojos volteándolos hacia arriba cuando se lo llevo por completo a su boca.

La sensación de sus manos cálidas, en contraste con su fría boca, envió corrientazos de placer a todo mi cuerpo.

Sus movimientos eran lentos y calculados. Creo que jamás había sentido tanto placer recibiendo sexo oral como esta vez. Esa chica era algo más.

Yo sentía que no me podía contener mas, con tan solo unos pocos minutos ya me tenía en ese estado!?

Me senté, levantando su cabeza y robándole un feroz beso. Pude sentir el sabor de mis propios fluidos en ese beso. Era excitante. Ella era excitante.

Acercó su cuerpo al mío, sentándose nuevamente sobre mis caderas, jadee fuertemente al sentir que la penetraba. La abrace por la cintura uniendo más aun nuestros cuerpos.

“Ahh… Ahh…” ella gemía sin pudor alguno con cada penetración. Mañana de seguro oiria las quejas de los vecinos, pero eso tampoco me pudo importar.

Ella me ponía en tal grado de excitación, que mi mente estaba en blanco. No podía pensar en nada, solo actuar… y sentir.

En un ágil movimiento la recosté del mesón. Ahora ella estaba debajo y yo arriba. Alcé sus piernas y las coloque sobre mis hombros respectivamente, y continúe con mi trabajo. Cada sonido que salía de su garganta era música para mis oídos.

Al cabo de un buen rato sentí ese hormigueo familiar. “Estoy… a punto… de llegar… Ugh…” dije entre gemidos.

Ella me apretó fuertemente por mis glúteos, acercándome más aun hacia ella.
Nuestros cuerpos eran uno solo. Mi velocidad aumentaba conforme a nuestra excitación, y nuestros gemidos hacían eco en las paredes de la cocina.

Sentía que iba a explotar en cualquier momento, pero no quería hacerlo. Sus gemidos eran adictivos, al igual que su cuerpo. Sentí que podía escuchar esos deleitantes sonidos por el resto de mi vida.

Nuestros orgasmos se encontraban a la vuelta de la esquina, yo sentía que no aguantaría ni un segundo más. Así que aumente mas la velocidad de mis movimientos y al cabo de un par de minutos llegamos juntos. Fue una explosión de placer para mis sentidos. Me sentía más que saciado, y la expresión en su rostro me demostró que ella se sentía igual.

Me deje caer a su lado, respirando dificultosamente. “Eso… fue… wow…” dije entre jadeos.

“Te gusto, no?” ella pregunto picara, también entre jadeos.

“Me fascino.” Le conteste, tomándola en mis brazos y recostándola en mi pecho.

“Me alegra…” dijo sonriendo ampliamente mientras subía la mirada hacia mí. “… porque esto apenas fue el primer round.”

Arquee la ceja mientras que soltaba una sonrisa picara, mordiendo mi labio inferior.

“Ah, sí?” le conteste.

Y así, después de descansar solo 5 minutos. Hicimos un gran desorden en el baño—y en el cuarto después.

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Suspirando profundamente me voltee y alcé mi brazo hacia ella para abrazarla.

Termine de abrir mis ojos cuando no la encontré en donde se había quedado dormida.

Me senté en la cama, tratando de espantar el sueño y la busque con la mirada por la habitación.

No estaba. Ni ella, ni su ropa.

Volví a mirar hacia donde se suponía que debía estar ella acostada y solo encontré una nota.

“Gracias por la noche más excitante de mi vida. Disculpa que me halla
tenido que ir sin avisar, pero tenía un asunto pendiente. Tome prestada
una de tus camisas ya que dejaste inservible la mía.

P.D: El próximo sábado me des cobro lo de la camisa. Era mi favorita.

XOXO
Génesis.”


Creo que después de todo, eso de “una chica diferente cada semana” tendría que descartarlo.
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Dedicado a mi coma! pochi! ^^

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