Mostrando entradas con la etiqueta Fanfics. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fanfics. Mostrar todas las entradas

16 ene 2012

[Oneshot] Untitled


Título: Untitled
Autor: Vi-Chan
Pareja: YooSu
Género: Slash
Extensión: Oneshot

-------

Estaba temblando. Ya lo habíamos discutido y prometido, sería la última vez que habría un encuentro entre los dos. Así lo querías, lo sabía.

No quería que hablaras, el tiempo era corto e insuficiente. “Bésame, tócame” susurré. No sabía porque habíamos perdido el control, todo se había vuelto vicio con sabor a amor. Así que bésame y entrégate que hoy es la última vez que ambos pecamos y contra el cielo cumpliré mi promesa, pero esa noche serías mío hasta el amanecer, aunque luego vuelvas a brazos ajenos.

Maldigo mil veces a ese ciclón de amor que me arrastra, que me lleva hacia ti, que me enseña los panales de tu miel, que me envuelve lentamente en la ilusión de tu corazón. Que me ahoga en esa dulzura de tus labios, esos que tanto adoraba besar.

Entrégate, siente lo mismo que sentiste ayer. Seca esas lágrimas que ignoro si son por mí o por ella, aunque mi corazón me traicione y obligue a mi mente a pensar que quizá esta no sea la última vez.

Tú eres como la enredadera, que se extiende por todo el terreno sin importarle nada, con tu sonrisa y tus miradas me atrapabas con sutileza, en esa red de ilusión en donde tienes aprisionado a mi pobre corazón.

Las horas rápidamente se desvanecían, el tiempo se acortaba y yo sólo le suplicaba al cielo que me dejara darte calor, que me dejara amarte en un sistema solar en donde mi sol sea tu corazón. Prometo hacerte feliz, yo sé perfectamente que no soy el mejor. También se lo que es el dolor ya que me han hecho sufrir muchas veces.

Pero una vez más la realidad me daba una fuerte sacudida, desequilibrando mi vida, esa que construí a base de sueños, sueños que se han quedado guardados en el fondo del cajón. Por más que mis ojos lloraran y mi corazón muriera lentamente desangrado, ese puente que creí haber construido sobre el abismo se volvía humo, distorsionando mi vida y empañándola de tristezas.

Me susurraste un te amo y un adiós en los labios, antes de levantarte de la cama, tomar tus cosas y salir de esa habitación de hotel sin siquiera mirar atrás. Te fuiste.

Te fuiste como aquel que algo ha robado dejándome con una injusta decepción y un corazón marchito. Te fuiste…

“…Y no vuelvas,” susurré. “Fuiste tú el que se decidió marchar. No vuelvas porque no hallarás de aquello que me sobraba y que tanto te entregué.” Me tragaba mis lágrimas mientras aún permanecía sentado en la cama, viendo la puerta cerrada de la habitación. “Ya verás como el tiempo borra todo y muy caro lo pagarás por haberte ido de ese modo. Ya sabes cómo se vive la vida y con tu partida algo más sucederá, veras que por necio y malcriado, cuando decidas volver no habrá nada.” Murmuraba con resentimiento. “Porque yo también me iré Yoochun.”
--------------------------------------

Había pasado más de un año desde ese triste día, ese que quedó marcado profundamente en mi alma. Había jurado que lo olvidaría, pero el corazón nunca escucha a la razón así que sólo me quedaba atesorar cada uno de esos recuerdos felices que vivimos. Me pregunto si para Dios todo es un chiste, cuando me había decidido a alcanzar el cielo, este se desplomó a mis pies.

Abro la puerta del edificio y voy directamente hacia mi buzón, tomo mis cartas y me pongo rumbo a mi apartamento, escaleras arriba. Dentro de este, me quito los zapatos y lanzo las llaves en la mesa, caminando hacia el sofá dejándome caer sobre él.

Despreocupadamente veo uno a uno los sobres, facturas de luz, de agua, de gas, la tarjeta de crédito. Pero una carta llamó mi atención.

No tenía ni estampilla ni remitente, solo se podía leer “Kim Junsu” en una cursiva y desordenada letra que jamás olvidaría. Mi corazón se aceleró de repente y fue como si volviera a latir después de tanto tiempo.

Con temblorosas manos abrí cuidadosamente el sobre, como si este se fuera a deshacer con el roce de mis dedos y saqué la carta. Con una presión en el pecho fui desdoblándola lentamente y mi corazón amenazaba con salírseme por la garganta cuando comencé a leerla.

“Junsu, sé que nosotros no nos despedimos en los mejores términos la última vez que nos vimos, pero quisiera pedirte disculpas por lo sucedido. No fue nunca mi intención herirte, pero en ese entonces necesitaba alejarme de ti.

Por tu bien fue que lo hice, sé que suena trillado, pero esa es la verdad. No quería que me vieras en las condiciones en las que estoy, pero a este punto ya he mandado todo al diablo. Quiero pedirte perdón, perdón por las promesas rotas. Perdón por las noches de amargura, de soledad y tristeza. Y perdón por esta carta.

No sabía que eras tanto para mí, lo eres todo y mucho más. En este lugar las personas se vuelven nada, todo es blanco y negro sin tu brillante sonrisa y todos los días me pregunto si podría ser más estúpido.”


Aparté la carta de mi vista con los ojos nublados y el ceño fuertemente fruncido, no sabía si iba a ser capaz de terminarla de leer sin derrumbarme en el camino. Se te hizo tan fácil dejarme abandonado a mi suerte y alejarte de mí, Yoochun, para ti fue sencillo tachar nuestra historia. Sin mirar atrás dejaste que el invierno de una sombría soledad me abrazara, derrumbaste mi espacio y con el sepultaste mi amor sin siquiera una lágrima en tu adiós. Mientras yo quedé atrapado y encadenado a tu recuerdo cada día siendo esclavo de tu ausencia, dejando la tortura insoportable de un recuerdo cada mañana.

Maldición, ya me derrumbaba y no terminaba la carta.

“A los cuatro vientos quiero gritar que fui un imbécil, que aún te amo. Pero mis fuerzas no dan para tanto. Eres un ángel que se cruzó en mi camino, juvenil con mejillas sonrosadas, inocente personalidad y de castigo un rostro angelical. Eres mi milagro personal Junsu, te apareciste en mi vida cuando más te necesitaba y te pagué con abandono.

No deseo recuperar el tiempo perdido, no. El único deseo que tengo es que seas feliz, que a pesar de todo lo que pase, seas finalmente feliz. Porque no hay una sola alma en este planeta que se lo merezca más que tú, amor.

Quisiera tener más tiempo. Quisiera volver a verte feliz, verte soñar, daría lo que fuera por volver a verte sonreír. Una vez frente al mar deseé que estuvieras junto a mí, y como gaviotas volar sobre las olas en un viaje sin rumbo ni retorno. Un viaje hacia nuevas tierras, en donde el amor no conozca barreras y bajo un cielo añil entregarte todo de mí.

Pero de sueños no se vive, y ciertamente a mí no me queda mucho de eso. Junsu, si me alejé de ti, fue para evitarte un dolor mayor. Pero siendo el egoísta que soy, te digo con esta carta que te necesito ahora más que nunca.

Estoy enfermo, Junsu. Los doctores no me han dicho nada aún, pero sé que no me queda mucho tiempo, lo puedo sentir. La vida se me está escapando lentamente y lo único que quiero es verte una vez más, una última vez. Nadie se imagina lo que se siente estar solo en el silencio de esta blanca y esterilizada habitación cerrada, charlando a solas con el frío de una almohada. Recordarte, soñarte y despertar sin poder ver tu rostro. Sentir como todo se desvanece en una neblina brillante y etérea.

Por favor, una última vez, una vez más. Solo pido ver tu rostro frente a mí, el real y no la alucinación que de vez en cuando me engaña cruelmente. Por favor, tómalo como el último deseo de un alma convaleciente.

Te amo.

Yoochun.”


Mi corazón dio un vuelco y mis ojos no paraban de derramar lágrimas. Adjuntado a la carta estaba una dirección. Un hospital.

Mierda.

Me levanté de golpe, haciendo un desastre en el suelo con las cartas restantes y colocándome los zapatos apresuradamente salí corriendo. Corrí como si mi vida dependiera de eso y ciertamente lo hacía.

Entré en mi auto y pisando a fondo el acelerador llegué hasta el hospital general de Seúl en poco tiempo. Aparqué y entré a zancadas, llevándome personas por el medio mientras “lo siento” y “disculpe” salía de mi boca haciéndome paso hasta la recepción.

“Buenas tardes señor, en qué—”

“Park Yoochun.” Interrumpí apresuradamente a la enfermera y esta comenzó a buscar en la computadora con un leve fruncido.

“¿Junsu…?” Escuché que susurraron a mi derecha y volteándome me encontré con ella.
Inmediatamente mi rostro se tornó fúrico ya que la persona a la que menos deseaba ver era a la esposa de Yoochun.

“Junsu…” Repitió mi nombre, pero su voz era diferente, tenía un tono de tristeza que pronto me empezó a poner nervioso. Se acercó a mí con pasos temblorosos y pude detallar su rostro.

Lucía pálida y tenía unas muy obvias ojeras. Sus ojos estaban hinchados y de ellos más lágrimas rebeldes se escapaban. La corazonada que tuve no fue nada buena.

Súbitamente ella hizo algo que jamás en toda mi vida imaginé que haría. Se abalanzó sobre mí, abrazándome fuertemente por la cintura y enterrando su rostro en mi pecho, mientras se desplomaba en mis brazos llorando incontrolablemente.

No…

Me quedé de piedra, le devolví el abrazo únicamente para evitar que cayera y entre sollozos me decía. “Él… Yoochun... Se fue.” Se escucharon más sollozos. “Junsu...” Subió su rostro empapado y me miró a los ojos, diciéndome con ellos lo que de su boca se rehusaba a salir y sentí mis ojos arder.

“¡MALDICION! ¡MALDITO ORGULLOSO!” Grité desgarrando mi voz. “¿¡Por qué esperaste hasta el último momento!? ¡Maldita sea Yoochun!” Se me hizo un nudo en la garganta que me impidió decir nada más y mis piernas fallaron en ese instante, haciéndonos a ambos colapsar en el frío suelo del hospital.

¿¡Por qué esperó hasta el último momento para decírmelo!? ¿¡Por qué se alejó de mí cuando me necesitaba!? ¿¡Por qué tenía que ser tan imbécil y orgulloso!?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿¡Porqué!?

“Él… en realidad te amaba Junsu,” dijo ella entre sollozos. “Siempre lo supe, ustedes… él me lo dijo todo.” Me separé de ella y la miré al rostro. Bueno intenté, ya que las lágrimas me hacían difícil el trabajo.

“Muchas veces le rogué que te llamara, y cuando perdió su voz, le rogué porque si quiera te escribiera. Pero Yoochun era demasiado terco, decía que no quería que lo recordaras así. El quería que tú lo recordaras sonriente, torpe y enamorado.”

Jamás pensé que sentiría simpatía por esa mujer, siempre la puse como la culpable de que él y yo jamás pudiéramos estar juntos, pero al parecer me equivoqué.

“Gracias por… cuidar de él, Hyejin shii” dije intentando callar mis sollozos y ella sonrió.

Sonrió con sus ojos llorosos y sus rebeldes lágrimas cayendo. “Te dejó algo, me pidió que cuando vinieras, te lo entregara.” Buscó en su bolso y sacó de este un papel.

Otra carta.

Lentamente se puso de pie, secándose el rostro con la manga de su sweater y extendiéndome una mano para ayudarme a levantar. “Gracias a ti, por amarlo como lo haces.” Me entregó el papel y dándose media vuelta, desapareció cruzando en una esquina de los tantos pasillos del lugar.
“Mañana cuando tus cabellos se vistan de blanco. Mañana cuando un viejo espejo refleje tus años. Mañana cuando todo el mundo te pueda hacer daño, tal vez te acuerdes de aquel que te quiso tanto.

Mañana cuando la vida se canse contigo, recuerda quien siempre te quiso, a tu fiel amigo y compañero. Consuélate al saber que contigo viví los mejores momentos.

Te recuerdo hoy, mi buen amor de ayer, igual que cuando te conocí, perfecto, puro y fiel. Con tus ojos dormidos soñando con la vida, dejando mis caricias juguetear con tu piel.

Te recuerdo hoy como te quise ayer, regando por la casa tu aroma, llevando nuestras vidas por el mejor sendero y guardando un te quiero para nuestra vejez.

Junsu, hermano, amor y amigo. Con estas simples frases te digo, que en la eternidad te esperaré.
Por siempre tuyo,

Yoochun.

Te amo.

[Oneshot] Tainted Love

Titulo: Tainted Love
Autor: Vi-Chan
Pareja: SuJae
Género: Lemon

…A veces siento que debo huir, que debo escapar del dolor que me causas. Todo parece esparcirse en la nada. He perdido mis esperanzas, solo me doy la vuelta, no he podido conciliar el sueño por las noches. Una vez corrí hacia ti, ahora solo intento escapar de este vil amor…



Fui despertando lentamente, no sabía cuando me había quedado dormido, pero sentía un curioso mareo. Abrí mis ojos encontrándome con la total oscuridad.

Mis ojos estaban vendados.

Intenté retirar la prenda que me cegaba pero no pude, mis manos se encontraban sobre mi cabeza, atadas a la cabecera de la cama. Tire y tire intentando soltarme pero fue inútil, solo termine lastimando mis muñecas. El terror empezaba a invadir mi cuerpo, qué demonios es lo que estaba sucediendo!? En donde estaba!? Porque estaba atado!?

Intenté gritar, pero también fue inútil, la mordaza ahogaba mis gritos y las lágrimas empezaban a mojar la venda, que demonios pasaba?

Escuché una puerta abrirse y cerrarse, y luego de eso, pasos acercarse a mí. Yo seguía inútilmente intentando soltarme, pero detuve todo movimiento al sentir unas manos acariciar los costados de mis piernas, subiendo hasta mis caderas y seguir el rumbo hacia mi cintura, inmediatamente empujé al extraño con mis piernas, dándole una fuerte patada que lo hizo caer sonoramente contra el piso de madera.

En menos de lo que pude imaginar, el ya se había puesto de pié y volteó mi rostro con una cachetada, dejando mi mejilla con un terrible ardor, haciéndome sollozar más fuerte.

Se sentó sobre mí, aprisionando mis piernas, evitando otro golpe como el anterior y pude escucharlo bufar con una sonrisa burlona, no la veía pero sabía que estaba ahí.

Sentí cómo su mano acarició mi rostro, retirando lentamente la venda y descubriendo ante mí una gran habitación de negras paredes, rojas y aterciopeladas cortinas sobre una enorme ventana y una cama de sabanas de seda igualmente negras, la habitación estaba prácticamente oscura, estaba únicamente iluminada por la tenue flama en la chimenea, haciendo que el rostro de mi opresor brillara en tonos naranjas, como si de un diablo se tratase.

Mis ojos casi se salieron de sus cuencas al notar quien era él. Lucía perverso, con esa mueca lasciva en su rostro. “Sorprendido? No deberías estarlo” susurró acercándose a mi rostro, haciendo que instintivamente volteara este.

Volvió a bufar. “Sé perfectamente que lo disfrutas tanto como yo, deja de fingir” susurro a mi oído, haciendo que cerrara mis ojos y me estremeciera un poco.

Maldito.

Volvió a esbozar esa sonrisa al ver mi reacción. Se levantó y se dirigió hasta su escritorio, tomando algo brillante de él. Sentí el miedo recorrer mi cuerpo cuando se volvió a acercar a mí y logré divisar lo que era.

Él sostenía un filoso cuchillo, lo alzó y miró por unos segundos, antes de devolver su mirada a mí. Dio unos pocos pasos y se sentó en la cama, abriendo mis piernas por mis rodillas, y situándose entre las mismas.

Acercó el cuchillo a mi rostro y pasó el filo por mi mejilla, lo suficientemente fuerte para aterrarme, pero lo suficientemente delicado como para no herirme. En ese mismo instante mi corazón empezó a latir como loco. Qué demonios pasaba por su retorcida cabeza!?

Tomo la camisa de mi pijama y la alzó solo un poco, empezando a cortarla con el filoso objeto, dejando mi pecho descubierto, y lanzando rápidamente el cuchillo lacia la pared, quedando este clavado en la madera. Mis ojos siguieron el recorrido del cuchillo y rápidamente volvieron a él.

Sus manos comenzaron darle caricias a mi abdomen que hacían que mi respiración se entrecortara, subiendo lenta y tortuosamente hasta mi pecho, pasando por una curiosa cicatriz en forma de X que se encontraba justo en medio de este. Otro de sus regalos.

Cerré mis ojos, tragué fuertemente y luego mordí mi labio inferior, sus caricias eran deliciosas, sus manos acariciaban cada extensión de piel expuesta sin pudor alguno y un pequeño gemido se escapó de mi garganta al sentir la punta de su lengua jugar con uno de esos botoncitos rosa oscuro.

Abrí mis ojos y lo miré. Lucia endemoniadamente sexy, como siempre, maldita sea.

Sonrió divertido al escucharme gemir y continuó lamiendo, para luego ir subiendo lentamente hasta mi cuello, el cual lamio y mordió a gusto, pasando por el lóbulo de mi oreja enviando corrientazos de placer por mi cuerpo y yo no paraba de maldecirlo mentalmente.

“Prometo que esta vez no dolerá…” susurró a mi oído. “…no mucho”

Se incorporó y vi que tomo una larga aguja de la mesita de noche y una extraña pinza con la punta en una forma triangular, con la cual ya estaba más que familiarizado.

Mierda.

Volvió a acercar su rostro a mi pecho, el derecho para ser más específico y jugó un poco más con este, haciendo que mi pezón se irguiera y se alejó de él. Con esa maldita mueca me miró de nuevo, sacando su lengua por la comisura de su boca y arqueando las cejas.

Tomó la pinza y apretó mi pezón fuertemente, haciendo que un grito ahogado por la mordaza se escuchara a duras penas. Puso el seguro de la herramienta y tomo la aguja, la esterilizó con un algodón humedecido en alcohol, lo supe por el aroma, y la acercó a la punta triangular de la pinza, la cual aprisionaba esa sensible área.

Cerré fuertemente mis ojos y otro grito se escucho cuando la aguja atravesó esa sección de piel, tomó una pieza pequeña y del color de la plata de donde tomó los otros instrumentos y, sacando la aguja, la insertó en la herida.

Abrí mis ojos y observé borrosamente cómo terminaba de enroscar la bolita de la pieza, quitándole el seguro a la pinza y lanzándola en la mesa de nuevo, junto la aguja.

“Listo…” dijo. “No fue tan malo, o si?” sonrió maliciosamente.

Yo lo fulminaba con la mirada y observé lo que había hecho, había perforado esa zona, colocando un brillante piercing color plata, haciendo juego con el que ya tenía en mi otro pezón, el cual él mismo había hecho hace un año atrás.

Desgraciado sadomasoquista.

Observó mi cuerpo semi desnudo y se mordió el labio, se levantó de mí y se recostó a mi lado, yo lo miraba con los ojos completamente abiertos, atento a sus movimientos, mientras sentía el corazón en la garganta.

Con él nunca se podía estar seguro, si alguien le pagaba lo suficiente, era más que seguro que la foto de mi cuerpo sin vida aparecería en las últimas páginas del diario al día siguiente.

Volvió a acariciar mi rostro, clavando sus oscuros ojos en los míos, y su caricia fue descendiendo por mi cuello, pasando por la reciente herida la cual se encontraba especialmente sensible y bajando hasta llegar al borde de mis shorts.

Recorrió todo el borde de ellos con la yema de sus dedos acelerando mi respiración y haciendo que humedeciera mis labios, sus caricias siempre fueron sensuales, deliciosas, adictivas. Lo odiaba. Lo odiaba con todas mis fuerzas. Lo odiaba porque no podía vivir sin él. Lo odiaba por tener el poder de hacer conmigo lo que le placía. Porque cuando más intentaba huir y alejarme, sus caricias me hacían prisionero, sus ojos me llamaban, me hipnotizaban, me hacía delirar.

Lo odio.

Sus manos bajaron un poco más, acariciando entre mis piernas el mas que obvio bulto que ahí se encontraba, con nada más que la tela de por medio. Aspiré fuertemente cerrando mis ojos, ya empezaba a ceder ante él. Realmente ya había cedido a penas quitó la venda de mis ojos y vi ese rostro frente a mí. Ese rostro que fácilmente podría pertenecer a un ángel, pero lo poseía el peor de los demonios. Ese rostro que me cautivaba, ese rostro que había sido testigo de las peores obscenidades y los más sangrientos pecados.

“Abre los ojos…” susurró y su aliento embriagador chocó contra la piel de mi rostro, e inmediatamente los abrí y se volvieron a posar en él. Era increíble como mi fuerza de voluntad desaparecía por completo cuando él si quiera posaba sus ojos en mí.

“Vez que si te gusta,” dijo burlonamente. “ya estas duro…” dijo mirando hacia abajo, hacia donde su mano se encontraba segundos atrás y se levantó de la cama, quitándose la corbata, la camisa y desabotonando sus pantalones blancos. No pude evitar recorrer su torso descubierto, su cuerpo era como el de esas estatuas de dioses de la mitología griega, era perfecto, musculoso y sensual. Lo maldije mil veces más.

Terminó de desvestirse y bruscamente me despojó de las pocas prendas que aun cubrían mi cuerpo. Mis ojos se aguaron al verlo acercarse de nuevo a mí, sabía lo que vendría, y yo intentaba con todas mis fuerzas mantener mis piernas cerradas, pero él era muchísimo más fuerte que yo y las abrió fácilmente, penetrándome bruscamente sin siquiera haberme preparado correctamente volviendo a arrancar un gemido de mi garganta, mis ojos lo veían, no podía ni cerrarlos, el no me lo permitía, y mi espalda se arqueó ante el súbito movimiento.

Comenzó a embestirme lento, pero fuerte, y sus manos se encargaban de recorrer mi cuerpo completamente y yo empezaba a perder la cabeza. Se me hacía difícil el respirar y pude sentir mi sangre arder y subir a mi cabeza. “Maldito” dije entre gemidos mordiendo con fuerza la mordaza.

El tomó el piercing recién hecho y lo torció un poco, haciéndome gritar nuevamente, el dolor se mezclaba con el placer y mi vista se volvía borrosa. Sentí de repente la mordaza aflojarse y parpadeando alejé la nube que cubría mis ojos.

Él tenía razón, disfrutaba todo esto tanto cómo él, pero por la misma razón es que deseaba alejarme de su lado, esa atracción que sentíamos era enfermiza, no era para nada sana. Adorábamos hacernos daño, herirnos para luego olvidarlo todo en la cama. Pero jamás lograba hacerlo, mi cuerpo se volvía sumiso ante sus caricias. Cuando pensaba que tenía el suficiente coraje, venía y me hacia delirar como esta noche.

Retiró por completo la maldita cosa de mi boca, mientras continuaba con sus deleitantes y lentas embestidas, acariciando descaradamente mi miembro haciendo que todo fuera más difícil para mí.

“P-por favor…” suspiré. “No me toques más, no soporto la forma en que juegas conmigo.” Valientemente dije y el simplemente bufó, pasando su mano por detrás de mi cabeza y halando con rudeza de mi cabello y aumentando considerablemente la velocidad de sus embestidas.

“Ahh… por favor…” supliqué entre gemidos pero él me silenció con un rudo y desordenado beso.

“Cállate.” Ordenó entre el beso y yo simplemente hice caso.

Si sus caricias me volvían loco, pues sus besos me terminaban de volver autista!

Sus labios eran carnosos y completamente deliciosos, sus besos variaban entre lo sutil y lo grotesco, y el sabor de su boca era simplemente adictivo. Nuestras lenguas danzaban de boca en boca, intentando respirar con dificultad, el beso fue aumentando más y más de intensidad, al igual que sus movimientos. Intenté inútilmente soltar mis manos una vez más, pero porque quería tocarlo, deseaba acariciar su suave piel, quería hacerlo sentir lo mismo que me hacían sentir sus manos. Necesitaba sentirlo. Tomarlo entre mis brazos. Apretar sus hombros y unirlo más aun a mi cuerpo.

Más y más gemidos eran escuchados por la habitación, todos provenientes de mi boca, y más salieron cuando abrí mis ojos de repente, con la respiración entrecortada y miré el techo de la cama.

El maldito había colocado un espejo de las mismas dimensiones de la cama, dejándome atónito y completamente excitado al ver nuestros reflejos en él. Podía ver su espalda, en si todo su cuerpo, moverse sensualmente sobre el mío, mis piernas alrededor de su cintura presionándolo contra mí y vi mi rostro. Mi rostro en completo éxtasis.

A través del espejo, vi como alzó una de sus manos, desatando el lazo que aprisionaban las mías, dejándolas libres e inmediatamente lo abracé por el cuello, hundiéndolas en su cabello y tirando de él.

“Te odio, maldito desgraciado” dije aun tirando de su cabello, con el rostro serio y el ceño fruncido. El sonrió, lamiendo su labio inferior, pasando luego a morderlo.

“Si me odias como dices,” dijo y me embistió fuertemente haciéndome gemir.

“Cómo es que,” volvió a embestirme más fuerte aún.

“Gimes de placer?” dio otra fuerte embestida.

“Tu cuerpo me dice lo contrario Jaejoong” otra embestida más.

“Sabes que lo quieres, lo deseas,” otra embestida. “lo anhelas…”

Me embestía fuertemente con cada oración y yo simplemente gemía sin pudor alguno. El tenía toda la razón, lo deseaba, cuando lo veía lo deseaba, y cuando no lo tenía cerca lo anhelaba. Era como una obsesión, una necesidad, una atracción enfermiza que se encontraba entre el amor y el odio.

“… o quieres que me detenga?” preguntó bajando la intensidad, haciéndome sentir frustrado y odiándolo con más ganas.

“No…” dije inmediatamente “no… Junsu”

Sonrió complacido ante mis palabras y volvió a darme una fuerte embestida que hizo que mi espalda se arqueara. “Si... Ahhh…” volví a gemir y el comenzó a besar mi cuello, pasó sus brazos por debajo de mi espalda tomando mis hombros y empujándose con más fuerza dentro de mí.

Mis brazos lo aprisionaban contra mi cuerpo, y mis uñas se enterraban en su piel dejando rojas marcas por toda la extensión de su espalda al mismo tiempo que dejaba escapar mi nombre en gruesos gemidos.

Me levantó de repente y me sentó en sus piernas, abrazando mi cuerpo y empujándome contra él. Mi cuerpo rebotaba repetitivamente contra el suyo y nuestras respiraciones chocaban, eran rápidas, entrecortadas y desesperadas. Mi miembro se encontraba presionado entre nuestros abdómenes proporcionándome una exquisita fricción que me hacia delirar. Sentí ese hermoso, delicioso, deleitante y adictivo hormigueo nacer en mi parte baja y esparcirse rápidamente por todo mi cuerpo, estremeciéndome violentamente y mis piernas apretaban a Junsu con más intensidad hacia mi cuerpo.

Mi vista se nublaba, mis oídos se tapaban y sentía que perdía la cordura lentamente mientras llegaba desordenadamente sobre el abdomen de ambos. Sentí a Junsu estremecerse también y lo tomé por el rostro, besándolo abiertamente, dándole un beso tan obsceno como el que siempre me daba, ahogo un rugido en mi boca y yo un fuerte gemido, y sentí su miembro expandirse y contraerse rápidamente, diciéndome con eso que había alcanzado su clímax también.

Nos quedamos un rato más besándonos perezosamente, mientras dejábamos que nuestro malcriado orgasmo pasara. Se separó lentamente de mí y sus ojos oscuros se fijaron en los míos, como indagando en lo más profundo de mi cabeza, como queriendo saber que sucedía dentro de ella.

De repente entrecerró los ojos y volteó la mirada hacia la ventana, ladeando ligeramente la cabeza, e inmediatamente me soltó y caí de espaldas en la cama, se puso de píe y rápidamente se colocó sus bóxers y pantalones, tomo mi ropa y me la lanzó. “Vístete YA” me ordenó y yo en menos de un minuto ya estaba listo, la camisa tuve que dejarla a un lado, ya que ese imbécil la había roto.

“Que sucede?” le pregunté evidentemente preocupado por su cambio de actitud.

“Xiahki sucede” dijo y yo arqueé una ceja, qué tenía que ver el perro en todo?

“Ese maldito perro ladra si pasa una mosca, y ahora que lo pienso, tengo un buen rato sin escucharlo, y eso no es nada bueno,” explicaba. “Tenemos que salir YA mismo de aquí!”

Caminó apresuradamente hacia su camisa que se encontraba en el suelo, pero no pudo terminar de recogerla ya que súbitamente entró en la habitación un hombre de mediana edad, de cabellos negros y cortos, con lentes de pasta gruesa y traje negro.

“Xiah…” dijo el hombre. “Mezclando el trabajo con placer?” sonrió.

Yo me sentí perdido, de qué hablaba ese hombre y quien era?

En un abrir y cerrar de ojos tenía un arma apuntando en mi dirección, y con los ojos desorbitados debido a la impresión mire al hombre de negro, y luego a Junsu, el cual inmediatamente se interpuso entre el arma y yo.

“Lo siento Soo Man,” dijo Junsu. “Podemos hacer esto por las buenas, o…” ladeó el rostro encogiendo sus hombros, con aparente calma.

“El es mi blanco, Xiah,” respondió la persona de brillante traje negro con calma. “Y si tengo que pasar sobre ti…” dijo,  súbitamente dándole un golpe en la quijada a Junsu, tomándonos a ambos por sorpresa, haciéndolo caer sonoramente en el suelo. “Lo haré sin flaquear, tu mejor que nadie sabe cómo es este negocio, si no lo hago yo, enviarán a alguien más a hacer el trabajo, y junto a él caeré yo.” Dijo apuntando a Junsu con su pistola.

Sentí que el mundo de detuvo, y lo único que podía escuchar eran mis latidos, miré al hombre, luego a Junsu, luego miré a mis pies…

BANG!

El sonido ensordecedor de un arma de fuego al ser disparada hizo eco en la oscura noche.

Junsu yacía inmóvil en el suelo, y la sangre manchaba su cuerpo, mientras que el hombre colapsaba en una pila de carne muerta al lado de él, y yo sostenía entre mis manos el arma de Junsu, que al caer él al suelo, rodó hasta chocar contra mis pies.

Estaba horrorizado, pero no por lo que acababa de hacer, estaba horrorizado, por la falta de emociones. Se suponía que debería de sentir asco al ver tanta sangre junta, se suponía que debería de sentir miedo, culpa, terror, por haber matado a una persona, pero mi mente, cuerpo y alma carecían de ellos.

Lo único que me importaba era que el desgraciado de Junsu estuviera con vida.

Caminé hacia el cuerpo, aun apuntándolo con el arma y lo pateé ligeramente, cerciorándome de que si estuviese muerto. Junsu se sentó, apoyando sus brazos en sus rodillas y me miró con esa sonrisa lasciva que siempre tenía en el rostro. “Wow…” exclamó sin mucha emoción.

Lo miré y el arma pasó a apuntarlo a él directamente en la cabeza.

Junsu simplemente arqueo una ceja y dijo. “Me matarás ahora a mi? Preguntó con el mismo tono.

Baje un poco el arma y hale del gatillo.

BANG!

Otro disparo hizo eco, Junsu tenía sus ojos cerrados, pero permanecía en la misma posición. Los abrió lentamente, mirando hacia abajo, encontrándose con un hoyo en el suelo de madera a unos escasos cinco centímetros de su hombría.

“Si alguna vez pasa por tu retorcida cabeza aceptar dinero a cambio de mi muerte” dije entre dientes. “me aseguraré de llevarte conmigo al infierno, maldito.”

Junsu volvió a sonreír, pero esta vez fue una sonrisa completa, se puso de pié y se acercó a mí, tomando la pistola de mis manos. “Está bien Jae, no te mataré…” le colocó el seguro y la lanzó a la cama. “a menos que me paguen suficientemente bien” añadió con una sonrisa burlona e inmediatamente recibió un golpe nada juguetón en el brazo.

“Ouch…” exclamó.

“Te quejas? Si tengo entendido que te gusta el dolor…” dije copiando su mueca.

“… más si me lo infringes tú…”

…Ahora sé que tengo que huir, que tengo que escapar del dolor que me causas. Todo parece esparcirse en la nada. He perdido mis esperanzas, solo me doy la vuelta, no he podido conciliar el sueño por las noches, pero ahora estás ahí. Una vez corrí hacia ti, luego solo intentaba escapar de este vil amor. Ahora simplemente, no me importa, toma mis lágrimas, aunque no sea lo único… te amo, aunque me duela…

[Oneshot] Pic up the phone.

Título: Pic up the phone
Autora:
Vi-Chan
Pareja:
YunJae
Extención:
Oneshot



Atiende el teléfono…

Se despertó de golpe con un profundo suspiro sentándose en seguida, retirando las mantas que le cubrían notando cómo el sudor frío le corría por la sien.

Le había escuchado tan claramente, casi sintiendo el cálido aliento chocando en su oído el cual le hizo erizarse con furia, y no pudo evitar dar un respingo al escuchar el teléfono sonar.

Atiende el teléfono…

Volteó rápidamente hacia la izquierda encontrándose con la ventana cerrada, vislumbrando a través de las cortinas translucidas la silueta deforme de la luna, y más oscuridad. ¿De nuevo empezaba a imaginar cosas?

Ring

Regresó su atención hacia el teléfono estirando una de sus manos hacia este notando como le temblaban levemente, no tenía la mas mínima idea del por qué de sus nervios pero ahí estaban, presentes, haciéndole sentir con mas vida, haciéndole latir el corazón a mil por hora.

-…- atendió su celular sin hacer ruido alguno, esperando por la voz del otro lado –Lo siento…- escuchó en una voz tan familiar que le hizo flaquear las rodillas, agradeciendo que aún se encontraba en la cama, de lo contrario habría caído sin duda alguna al suelo. -Necesito que vengas…-

El nudo en su garganta le impedía dar respuesta alguna y sabiendo que era la peor idea del mundo, se puso de pie tomando sus zapatos deportivos –¿En dónde estás?- pregunta al momento en que se colocaba el calzado, importándole poco salir con ropa de dormir, igual el grueso abrigo se encargaría de cubrirlo todo.

-En casa… -asintió tomando las llaves de su auto, con todas sus alarmas internas disparadas y gritándole que no era una buena idea, que debía quedarse en casa… Después de lo ocurrido la noche anterior sabia que lo último que debía hacer era encontrarse nuevamente con ese hombre, y menos a solas. –Lo siento… -murmuró el hombre de voz grave nuevamente a través del auricular- no cuelgues… quédate conmigo hasta que llegues, ¿sí? Por favor… -resopló maldiciéndole mentalmente, odiaba el control que podía tener sobre sí, y más odiaba amarle tanto. Sabía que algún día ese amor le iba a costar caro.

Entró en su auto poniéndolo en marcha rápidamente hacia el sur de la ciudad, hacia esa casa en donde por tantos años vivieron juntos, esa casa a la cual no podría volver más. No después de lo sucedido…

-lo siento…
-¿quieres dejar de decir eso?
-Lo siento…

Bufó sintiendo su molestia subir cada vez más, acelerando simplemente para sentir la adrenalina bombear por su cuerpo en un intento inútil de olvidar el dolor causado, las promesas rotas, los sueños destrozados y esas ansias y ganas de verle que le carcomían desde adentro.

Hizo caso omiso a letreros y luces rojas, necesitaba llegar a casa. No sabía en qué punto pasó del terror de regresar a la necesidad de hacerlo, pero –Lamento mucho haberte hecho eso… Lo siento…- seguía repitiéndole desde el otro lado de la línea. -¿Sabes?- le contestó finalmente llegando al límite, dando un cruce hacia la derecha con brusquedad haciendo que las llantas chillaran en el asfalto. –He intentado tantas veces curar mis heridas…- otro cruce y un fuerte frenazo, resoplando con furia saliendo del auto lanzando la puerta del mismo. –Te he amado tanto que duele, ¡duele!- grita hacia el móvil, abriéndose paso por la puerta de la entrada sin importarle que esta se encontraba sin seguro, solo quería llegar hasta él, voltearle el rostro de un solo golpe y besarle hasta el cansancio.

-Estoy asqueado y cansado de estar peleándonos, de las mentiras, las lágrimas, el estar llamando a tu madre, los insultos, nos fastidiamos mutuamente, nos besamos y revolcamos sobre las sabanas y todo está bien?- frunce el ceño deteniéndose a mitad del pasillo notando todas las luces apagadas pero  continúa. –es un circulo vicioso y realmente no comprendo las peleas, los golpes, los gritos… ¡me rompiste la maldita muñeca! –le grita al celular sintiendo sus ojos arder a causa de las lágrimas que rodaban por sus mejillas, deteniéndose frente a la habitación que por tantos años compartieron juntos, tantos momentos felices, tristes y dolorosos.

-Hasta que la muerte nos separe, ¿recuerdas…?- se detuvo en seco con la mano sobre la perilla de la puerta al escuchar su voz, empezaba a sonar diferente pero a la vez, igual.
Con el temblor nuevamente instalado en sus manos y cuerpo abrió la habitación, vislumbrándole de espaldas en el escritorio donde solía trabajar hasta tarde. El ordenador se encontraba apagado al igual que las luces, solo podía distinguirse su silueta recortada gracias a la tenue luz de la luna que se colaba a través de la ventana abierta. –Aquí estoy… -murmuró de forma casi inaudible, sin saber por qué aun sostenía el móvil contra su oído teniéndole en frente.

-Lo siento…-

Escuchó el murmullo a través de la bocina mientras se acercaba a él a pasos lentos, viéndole recostado del escritorio, apretando la mandíbula al momento en que levantó una de sus manos colocándola en el hombro de su pareja, moviéndole un poco. –dije que—
Una de las manos del hombre calló desde el escritorio quedando laxa colgando en uno de sus costados, dejando caer de esta un arma, sintiendo como el eco del golpe de la misma contra el suelo de madera se hacía mas y mas fuerte.

No…

Fue en ese entonces cuando se dio cuenta de que el suelo bajo sus pies estaba oscurecido y viscoso, fue entonces cuando notó que en la otra mano de ese que llamó por tantos años el amor de su vida se encontraba el teléfono de la casa, mientras que sus ojos inexpresivos y sin vida miraban fijamente algún punto de la pared. Fue entonces cuando notó que la luna le dejaba ver el cráneo expuesto y esparcido sobre el escritorio, de la persona que más daño le hizo, la persona que más feliz le hizo.

-Lo siento…

Cayó sentado en el suelo manchando así sus ropas de la sangre oscura y putrefacta, lentamente separando el móvil de su oído llevándolo hacia el frente, dejándolo caer hacia el suelo al notar que este se encontraba apagado. El mismo había apagado el celular antes de acostarse a dormir.

-Te amo… Jaejoong.

Yunho…

22 abr 2010

[Oneshot] Pimpchun

Genero: Lemon
Rating: 18+
Personajes: Park Yoochun y personaje real


~~~~~~~~~~~

Poco a poco fui recobrando mis sentidos. Aun podía sentir su aroma en mi piel. Estaba demasiado exhausto de la noche más loca de mi vida, por lo tanto aun no podía ni abrir mis ojos.

Quería quedarme ahí, reviviendo todo lo que pasó la noche anterior…

------------------------------------------------------------------------

Era sábado por la noche, por lo tanto debía ir al club.

Hay personas que se quedan los sábados a hacer limpieza, o a ver películas—yo no era una de esas personas. Yo era Park Yoochun, alias “Pinpchun.”

Es cierto que era un Casanova, pero, acaso la vida no era para disfrutarla? Y valla que si la disfrutaba.

Iría al club por mi dosis semanal.

Ya era costumbre, las chicas me conocían. Sabían que iría el sábado por la noche. Solo. Y regresaría a casa acompañado. Una diferente cada semana.

Porqué? Ustedes se preguntarán. Bueno…

Para mí el amor era algo que leías en los libros, o veías en las películas. Yo creía en lo que veía, en lo que podía sentir, tocar. En lo carnal.

Así que armado con mis jeans Dolce Gabbana, mi camisa negra de botones Armani, y mi carismática sonrisa, me puse en marcha — en mi Lexus IS-F – hacia el club.

El club “Cargo” era el boom. Estaba situado en Hongdae –que es la abreviación de Hongik University, la cual era muy conocida por su vida nocturna. Todas las chicas guapas iban a ese club. Era como un oasis en el desierto, rodeado de animales indefensos, y yo era el depredador al asecho.

Me abrí paso ente la multitud, hacia la barra.

Jin, la bartender, me sonrió. “Lo mismo de siempre?” pregunto.

“En las rocas, y doble.” Le respondí con mi sonrisa fulminante.

Una vez estuve con mi whiskey en mano, empecé a escanear el local, en busca de mi próxima victima.

No fue sino unos pocos segundos después que la vi.

Estaba en medio de la pista meneando sensualmente su cuerpo.

Termine mi trago, me levante y me dirigí hacia ella. Empezando a bailar también.

Ella me respondió sonriendo y empezamos a movernos al ritmo de la música. Ella movía sus caderas de forma insinuante, rozándolas ligeramente contra la mía.

“Estás sola?” le pregunté al oído.

“Si, hoy estoy sola.” Respondió, dándome una sonrisa picara.

Bailamos un buen rato. Extrañamente esa chica me cautivó. Tenía el cabello castaño oscuro, medio largo. Su piel era de un moreno-bronceado exquisito, con ojos cautivantes de color marrón claro. No era asiática cabe destacar.

Al rato nos fuimos de la pista de baile, hacia el salón VIP. Nos pusimos cómodos en uno de los sofás de cuero blanco que se encontraban ahí.

“No eres asiática, de eso me puedo dar cuenta, es más que obvio. De donde eres, si puedo saberlo?” le pregunté en ese tono de voz que sabía que las chicas adoraban.

“De Venezuela,” ella respondió.

“Ah… no por nada lo llaman el país de las mujeres hermosas.” Le dije sonriendo, y guiñándole un ojo.

“Y cuál es el nombre de esta hermosa dama que me acompaña esta noche?” le pregunte dándole una mirada picara.

Ella sonrió y negó ligeramente con la cabeza. Me miró a los ojos y respondió. “Génesis.” Llevándose a la boca una cereza de su bebida.

“Ah… Génesis, origen de la belleza, principio de la vida. Escogieron muy bien ese nombre. Es un hermoso nombre, para una hermosa dama.” Dije.

Ella se acercó a mí, colocando su mano en mi pierna y me miro a los ojos de manera seductora. “Estoy algo aburrida, te parece si nos vamos a otro lugar?” preguntó.

Bingo! Esta chica hablaba mi mismo idioma.

Pagué la cuenta y nos pusimos en marcha hacia mi departamento.

Entramos y encendí las luces mientras ella tomaba asiento en el sofá.

“quieres algo de tomar?” ofrecí mientras me dirigía hacia la cocina.

Ella pareció pensarlo por un momento. “No, es otra cosa la que quiero.” Dijo poniéndose de pie, caminando hacia mí.

Me lanzó ligeramente hacia el mesón de la cocina, apoderándose de mis labios de una manera ruda. Mi cuerpo se estremeció ante el súbito acto. Oh… como adoraba que ellas tomaran la iniciativa.

Me enderece devolviéndole el beso y acorralándola contra la puerta del refrigerador. Sus manos estaban tomando parte en la aventura, recorriendo todo mi cuerpo, yo no me quedé atrás y empecé a desabotonar su blusa mientras ella desabotonaba mi pantalón.

“Ugh...” gemí cuando sentí su cálida mano dentro de mis pantalones, apoderándose de mis partes intimas. Ella me acariciaba sutil pero apasionadamente, y esa pasión era contagiosa.

En un solo movimiento termine de abrir su blusa ferozmente, rompiendo algunos botones. Lance la prenda en el suelo, pasando a acariciar y besar su pecho.

“Ahh…” ella gemía de una forma tan sensual que me hacia quererla ahí mismo en la cocina.

Empecé a bajar mi mano izquierda, acariciándola por los costados de su cadera, sutilmente fui levantando su falda azul marina. Lentamente descendí hasta su abdomen, dejando un hilo de húmedos besos. Con ambas manos retire la delicada y diminuta prenda negra, dejándola expuesta ante mí.

Levante una de sus piernas y la coloque encima de mi hombro, para así tener un acceso más fácil. Poco a poco pase mi lengua, saboreando ese exquisito manjar.

Ella gemía de placer mientras entrelazaba sus dedos en mi cabello, insistiéndome a que continuara.

Introduje dos dedos rápidamente, haciendo que soltara un fuerte gemido.
Empezó a respirar entrecortadamente. “Aguanta un poco más, apenas estoy comenzando.” Le susurre.

“yo aun no he comenzado contigo.” Dijo quitando su pierna de mi hombro, colocándola en el suelo.

Me levantó bruscamente por el cuello de mi camisa, y me volvió a lanzar contra el mesón. “Acuéstate ahí, y te quedas tranquilito como todo un niño bueno.” Dijo con los ojos llenos de lujuria.

Yo hice tal cual como se me ordenó, y me acosté sobre el mesón. Ella lucia como una leona hambrienta admirando su cena.

Se detuvo por un momento a buscar algo en el refrigerador, tomo un cubo de hielo y se lo metió en la boca. Se subió en el mesón, sentándose sobre mis caderas y se dispuso a desabotonar mi camisa. Me la quito por competo y la lanzo hacia un lado. Creo que cayó en el fregadero, era una camisa costosa, pero no me podía importar menos. Toda mi atención la tenía ella.

Lentamente se inclino hacia mí, dejando húmedos y fríos besos en mi pecho. Haciendo que mis músculos se contrajeran por el cambio brusco de temperatura. Mi piel se erizo.

Se volvió a levantar y poco a poco me quito los pantalones—y con el mis bóxers.

Y ahí estaba yo. Completamente desnudo, acostado en el mesón de la cocina sin poder mover si quiera un solo musculo. Era la primera vez en mi vida que me encontraba en una situación como esta. Definitivamente ella tenía toda mi atención.

Se acercó a mí, acariciando suavemente mis piernas, de abajo hacia arriba, hasta llegar a su premio. Lo tomo en sus manos, acariciándolo lentamente con movimientos repetitivos de arriba hacia abajo.

Se saco el hielo de la boca y lo lazo hacia atrás. Lamio la punta con su lengua de manera juguetona. Yo cerré mis ojos volteándolos hacia arriba cuando se lo llevo por completo a su boca.

La sensación de sus manos cálidas, en contraste con su fría boca, envió corrientazos de placer a todo mi cuerpo.

Sus movimientos eran lentos y calculados. Creo que jamás había sentido tanto placer recibiendo sexo oral como esta vez. Esa chica era algo más.

Yo sentía que no me podía contener mas, con tan solo unos pocos minutos ya me tenía en ese estado!?

Me senté, levantando su cabeza y robándole un feroz beso. Pude sentir el sabor de mis propios fluidos en ese beso. Era excitante. Ella era excitante.

Acercó su cuerpo al mío, sentándose nuevamente sobre mis caderas, jadee fuertemente al sentir que la penetraba. La abrace por la cintura uniendo más aun nuestros cuerpos.

“Ahh… Ahh…” ella gemía sin pudor alguno con cada penetración. Mañana de seguro oiria las quejas de los vecinos, pero eso tampoco me pudo importar.

Ella me ponía en tal grado de excitación, que mi mente estaba en blanco. No podía pensar en nada, solo actuar… y sentir.

En un ágil movimiento la recosté del mesón. Ahora ella estaba debajo y yo arriba. Alcé sus piernas y las coloque sobre mis hombros respectivamente, y continúe con mi trabajo. Cada sonido que salía de su garganta era música para mis oídos.

Al cabo de un buen rato sentí ese hormigueo familiar. “Estoy… a punto… de llegar… Ugh…” dije entre gemidos.

Ella me apretó fuertemente por mis glúteos, acercándome más aun hacia ella.
Nuestros cuerpos eran uno solo. Mi velocidad aumentaba conforme a nuestra excitación, y nuestros gemidos hacían eco en las paredes de la cocina.

Sentía que iba a explotar en cualquier momento, pero no quería hacerlo. Sus gemidos eran adictivos, al igual que su cuerpo. Sentí que podía escuchar esos deleitantes sonidos por el resto de mi vida.

Nuestros orgasmos se encontraban a la vuelta de la esquina, yo sentía que no aguantaría ni un segundo más. Así que aumente mas la velocidad de mis movimientos y al cabo de un par de minutos llegamos juntos. Fue una explosión de placer para mis sentidos. Me sentía más que saciado, y la expresión en su rostro me demostró que ella se sentía igual.

Me deje caer a su lado, respirando dificultosamente. “Eso… fue… wow…” dije entre jadeos.

“Te gusto, no?” ella pregunto picara, también entre jadeos.

“Me fascino.” Le conteste, tomándola en mis brazos y recostándola en mi pecho.

“Me alegra…” dijo sonriendo ampliamente mientras subía la mirada hacia mí. “… porque esto apenas fue el primer round.”

Arquee la ceja mientras que soltaba una sonrisa picara, mordiendo mi labio inferior.

“Ah, sí?” le conteste.

Y así, después de descansar solo 5 minutos. Hicimos un gran desorden en el baño—y en el cuarto después.

----------------------------------------------------------------

Suspirando profundamente me voltee y alcé mi brazo hacia ella para abrazarla.

Termine de abrir mis ojos cuando no la encontré en donde se había quedado dormida.

Me senté en la cama, tratando de espantar el sueño y la busque con la mirada por la habitación.

No estaba. Ni ella, ni su ropa.

Volví a mirar hacia donde se suponía que debía estar ella acostada y solo encontré una nota.

“Gracias por la noche más excitante de mi vida. Disculpa que me halla
tenido que ir sin avisar, pero tenía un asunto pendiente. Tome prestada
una de tus camisas ya que dejaste inservible la mía.

P.D: El próximo sábado me des cobro lo de la camisa. Era mi favorita.

XOXO
Génesis.”


Creo que después de todo, eso de “una chica diferente cada semana” tendría que descartarlo.
_____

Dedicado a mi coma! pochi! ^^

Amigos...? *oneshot*

Genero: Comedia/Romance/lemon
Rating: 18+
Personajes: Shim Changmin y personaje real


*DING DONG*

“Porque siempre me toca a mi esta clase de trabajos?” murmuraba mientras esperaba que la hermana de mi Hyung contestara la puerta. “ok, ella es mi amiga, pero se supone que es SU hermana, él es quien debería estar aquí, no yo.”

*DING DONG*

Volví a tocar el timbre, ella estaba en casa, podía escuchar la música a través de la puerta. “Yunhee abre la puerta, soy yo.” Le dije.

Me quede en silencio, escuchando detenidamente los sonidos de adentro. Nada.

Suspire y saque de mi bolsillo una copia de la llave de su departamento. Hyung me la había dado solo en caso de que ella no contestara la puerta. El estaba realmente preocupado por ella, pero aun así… Como es que estoy yo aquí en vez de él!?

Metí la llave y abrí la puerta lentamente. “Yunhee…?” le llamé asomando mi cabeza por la puerta.

La busque con la mirada y ahí la encontré.

Estaba entre sentada y acostada—echada en el sofá, con un montón de pañuelos desechables descartados alrededor, estaba en pijamas, y parecía que había estado todo el día en ellas. Tenía el cabello enmarañado hacia atrás en un intento de coleta, con los ojos y la nariz roja de tanto llorar. Pero lo más curioso, era que estaba cantando a todo pulmón junto al equipo de sonido.

“I’ll be waiting for you geu dael gidarilgeyo…” cantaba terriblemente desafinada y entre sollozos. “Deo isang apeun nunmul boiji aneulraeyo…” y pensar que ella era la hermana de U Know Yunho…

No es por sonar brusco ni nada, pero era como escuchar a un perro en agonía. “Yunhee…” le llame, terminando de entrar y cerrando la puerta.

Ella paro los sollozos al ver que yo estaba ahí. Se levanto y en menos de un segundo estaba abrazándome. “Duele… has que se detenga Teddy…” susurro en mi hombro. Yo le devolví el abrazo no muy seguro de si eso era lo correcto, si Yunho llegaba a aparecer en este mismo instante y nos veía así, Dong Bang Shin Ki iba a ser un grupo integrado por solo cuatro personas.

Le di unas palmeadas en la espalda. “Shh… Shh…” la verdad no sabía que decirle. No era realmente bueno en este tema. Su novio la había dejado por otra, el tipo o estaba loco, o estaba ciego, porque Yunhee era muy hermosa.
Y tenía un corazón de oro. Y me preguntaba cuánto tiempo más estaría en ese estado, ya había pasado más de un mes!

“Teddy Bear…” me llamó. No sé por qué extraña razón desde hace años ella empezó a llamarme Teddy Bear. Según ella, porque yo era `abrazable.´
Curioso, ella y yo jamás nos habíamos abrazado antes. Yunho me mataría!

“Si Yunhee?” le respondí. Aun seguía abrazándola.

“No me digas así… no me gusta…” dijo con el puchero mas adorable que le había visto.

“Ok. Addie. Así está mejor?”

Ella sonrió. Y asintió con la cabeza, abrazándome más aun.

“Te sientes mejor?” le pregunte.

Ella subió la mirada, encontrándose con la mía. Sus ojos estaban hinchados y rojos de tanto llorar, pero aun así se veía hermosa. Sentí una urgencia de besarla. “Si, gracias por venir Teddy. Siempre me subes los ánimos.” Dijo y volteo la mirada. Gracias Dios. Si me veía con esos ojos un segundo mas, no sé qué hubiera pasado.

“Que bien, nos tenias preocupados, no contestabas el teléfono. Tu hermano hasta me dio su copia de las llaves de tu apartamento, por si no abrías. Imagínate, así de preocupado estaba que hizo eso!” le dije juguetonamente.

Ella rió un poco. “Si, Yunho puede llegar a ser un poquito sobre protector.” Bromeó.

“Un poquito nada más!? Te puedo asegurar que si el entra por esa puerta en este mismo instante, va a hacer que quepa entre las barras de la ventana!
Sin duda me lanzara por ella, recuerda que es un 10mo piso. Él lo hará.” Dije entre serio y bromeando. A este punto dudaba de lo que Yunho era capaz, el podía ser realmente terrorífico cuando de su hermanita se trataba. El pobre diablo que la dejo por otra no salió liso del asunto… eso se los puedo asegurar.

Lance la mirada hacia donde ella estaba sentada hace un momento. “Addie… estabas tomando!?”

Ella me miro con unos ojos que me hizo recordar al gato con botas de shrek.
Maldito gato pensé. “Solo un poquito, no le digas a Yunnie…” respondió.

Suspire y la separe de mí. “Addie, porque te haces esto?”

“el dijo que yo no sabía beber…” dijo. “Y también dijo que yo no era sexy.” Me volvió a abrazar. Yo le acaricie el cabello, sin saber que responderle. Como le decía que yo la veía sexy sin que pensara que me gusta. Para serles sincero, ella siempre me gusto, desde el día que la conocí. Llevaba unas trenzas y lentes. Toda una nerd. Estaría en preparatoria para ese entonces. Me pareció tan tierna, y con el paso de los años se volvió increíblemente preciosa. Pero ella era la hermanita de mi Hyung y nos habíamos vuelto así como mejores amigos, no arriesgaría esa amistad.

“Vamos, necesitas una ducha.” Le dije llevándola hacia su habitación.

Ella entro al baño y yo me senté en su cama esperando que saliera.

“Teddy?” me llamo desde el baño varios minutos después de que entro.

“Si?”

“Tú piensas que soy fea?” me pregunto.

Fea!? Por Dios! Eres extremadamente hermosa! “A que viene la pregunta?” le dije.

“Es que…” dijo asomando la cabeza por la puerta. “Es que, el ha sido mi único… el único con el que yo… y…” balbuceaba. “No sé cómo ser sexy, me siento estúpida cuando intento serlo. Soy fea.”

Yo solo le di una mirada cínica.

“No me veas así Teddy! Ya verás q lo que me refiero.” Dijo saliendo del baño en toalla hacia su closet, lo abrió y saco unas ropas y se volvió a encerrar en el baño.

Yo fruncí el seño. “Que estará planeando?” murmuré para mí mismo.

Como a los 10 minutos abrió la puerta del baño por completo. Yo quede pasmado ante la vista.

Llevaba una camisa de tiras color rosa, con una minifalda blanca, mostrando sus hermosas piernas y sandalias de tacón alto. El cabello mojado y suelto, y maquillaje. Como podía decir que no era sexy!? Se veía muchísimo mejor que todas esas modelos y actrices de la televisión.

Me miro de forma seductora. Yo trague fuertemente mientras caminaba hacia mí, meneando las caderas, una pierna tras la otra. Que Dios y Yunho me perdonen, pero esta Addie era terriblemente sexy, no querrán saber lo que paso por mi mente en ese instante.

Se detuvo justo al frente de mí y acaricio mi mejilla con su mano. Yo baje la mirada. Que le paso a la Addie de hace unos minutos? “te parezco sexy?” me pregunto en un susurro.

Subí la vista. “Addie, creo que no—”

“Shh.” Me corto colocando uno de sus dedos en mi boca. “Solo responde lo que te pregunto.”

Asentí con la cabeza. Que estaba haciendo? Que me estaba haciendo ella!?

Lentamente se inclino hacia mí y me beso. Yo abrí los ojos en shock. Que es lo que hacia ella!? Peor aún, porque no me podía mover!? Yo solo me quedé ahí estático apretando fuertemente la sabana de la cama en mis manos.

Ella se sentó en mis piernas, haciendo que nuestras partes estuvieran peligrosamente cerca. Me abrazo por el cuello y me beso con más vigor. Todo lo que pude hacer fue devolverle el beso. Había perdido la cuenta de cuantas veces había imaginado como se sentiría besarla. Y de seguro, era mil veces mejor que mi imaginación.

Importándome poco que fuera la hermana de Yunho, lentamente fui subiendo su camisa hasta quitársela por completo. La mire a los ojos colocando mis manos a ambos lados de su rostro. “Estas segura…?” le pregunté.

“Por más extraño que te parezca, siempre quise como que…” se relamió los labios. “Siempre me pregunte como seria estar contigo, Changmin” Respondió

Al parecer en esto también pensábamos igual. Ella era como mi versión femenina, o yo su versión masculina, no lo sé. Y tampoco me iba a poner a pensar en eso en ese instante.

Eso fue más que suficiente para mí. Nos volvimos a besar y muy sutilmente me empujo hacia la cama, hasta quedar completamente acostado.

Sentía que el mundo me daba vueltas, sus besos eran como una droga, necesitaba más de ella. Quería más.

Como si leyera mis pensamientos, ella me quito la camisa y empezó a desabrochar mi pantalón. Wow! Siempre supe que cuando quería algo iba por ello, pero nunca pensé que fuera así de directa.

Sus besos fueron descendiendo hasta llegar a mi cuello, me tenía en tal estado que había olvidado por completo mi participación. Cayendo en eso, la tome de la cintura y en un solo movimiento rodamos, quedando yo arriba de ella.

Mis ojos divagaron por su cuerpo semi descubierto y no podía creer lo hermosa que se veía. Sus mejillas estaban ligeramente sonrojadas, sus ojos tenían un brillo peculiar, y sus labios rojos se curvaban en una sonrisa picara.

“Qué esperas?” me susurro y su cálido aliento choco contra mi piel, erizándome. “sabes que lo quieres, tanto como yo.”

Sonreí de lado, mordiendo mi labio inferior. Como podía decir que no era sexy? En ese momento lucia endemoniadamente sexy. Imposible de resistir.

Los siguientes cinco minutos creo que puedo describirlos con, ropas regadas en el suelo, besos apasionados y extremidades enredadas.

Me sentía increíble, era la primera vez que sentía esa clase de cosas con alguien. Lentamente fui entrando en ella e instantáneamente dejo escapar un pequeño gemido de su garganta que me hizo perder la poca cordura que aun me quedaba. El calor aumentaba, sé que es algo trillado, pero la verdad era esa, el calor se hacía presente conforme pasaban los minutos.

Sentí sus uñas en mi espalda y no creí ser capaz de sentir más placer. No me importaba el mundo, nada existía ni tenía importancia más que ella, y yo.
Bese su cuello y pude sentir el salado sabor del sudor, era exquisito. Ambos estábamos cubiertos por una capa de sudor, pero no nos podía importar menos.

Al rato pude sentir ese hormigueo que nacía desde mi parte baja, esparciéndose por todo mi cuerpo, así que aumente la velocidad de mis embestidas, sacando deleitantes sonidos de la garganta de Addie, mezclándolos con los míos propios.

Pude sentir que me apretaba con sus piernas contra su cuerpo, y a su espalda arqueándose. Apretó fuertemente mis hombros mientras me pedía “más rápido, Teddy… Ohh, Changmin…” al escuchar mi nombre salir de su boca en ese instante, fue como un choque eléctrico a mis sentidos. Mi cerebro estaba totalmente en blanco, no podía pensar en nada, solo sentir.

Aumente mi velocidad y sentía que explotaría en cualquier momento. Mi boca estaba seca y nuestras respiraciones aceleradas. “No te detengas… estoy a punto…” escuche que gimió y al cabo de un minuto la sentí estremecerse debajo de mí con un gemido final, y no paso mucho tiempo antes de que yo también alcanzara ese estado de éxtasis.

Con la vista completamente borrosa y en un estado de satisfacción post-orgásmica, me deje caer a su lado. Voltee a verla y no pude evitar sonreír. Tenía una sonrisa estúpida estirada en su rostro y su mirada lucia perdida, mirando algún punto en el techo de la habitación.

“Eso fue… Wow…” dijo entre respiros entrecortados, aun intentaba recuperar el aliento.

Me puse de lado y apoye mi cabeza en mi mano izquierda, mientras que con la otra acariciaba cariñosamente el vientre de ella. Subí la vista, encontrándome con la suya, y me sentí completamente perdido en esos ojos oscuros. “Te amo…” deje escapar de mi boca inconscientemente y note que su rostro cambio.

Para cuando me di cuenta de lo que había dicho, ya era muy tarde. Abrí por completo mis ojos, aterrorizado de lo que ella pudiera decir, de que ella me dijera que solo somos amigos, de que—

Me beso.

Ceso esos pensamientos incoherentes con un simple pero dulce roce de sus labios. “deja de pensar esas cosas, también te amo,” me susurro y me abrazó. “siempre lo he hecho, solo que no me había dado cuenta, Teddy.” Dijo para luego soltar un pequeño bostezo.

Suspire aliviado y le devolví el abrazo. Jamás en mi vida había sentido tanta dicha y felicidad como en ese momento. Pero olvidaba un pequeño detalle…

“OMG! Yunho me va a matar…!”

“Si supieras que fue su idea…” escuche que murmuro muy bajito antes de quedarse dormida.

(σ゜д゜)σ WTF!? ( ゚_゚ ) 〜

●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●◎●

… Y si… al final todo fue idea de ese par… esos… arg…

Yunho sabía perfectamente lo que yo sentía por su hermanita, y sabia que sería incapaz de hacerle daño, al contrario, cuidaría por completo de ella. Y Yunhee, bueno, se presto para todo porque se había dado cuenta de sus sentimientos. Así que esos pequeños demonios decidieron armar un teatro, solo para que yo cayera…

Y jamás podre estar más agradecido de haber caído, aun recuerdo ese día como si fuese ayer, un año ha pasado y aun me rio de todo.

“Disculpa Teddy, se me hizo tarde,” dijo Yunhee tomando asiento al frente de mi.

Llevaba ya más de media hora esperándola en el restaurant, hoy celebrábamos nuestro primer aniversario juntos, y le tenía una sorpresa, en sí, le tenía una pregunta. Una la cual perfectamente se que respondería con un “Acepto.”
_____

Dedicado a mi gemela!
xD!

30 mar 2010

Bad Luck (FanFic) Addie~

... OK! este Fanfic es especial *ojitos* MUY especial! no solo porque fue el primero en español que leí, sino porque estaba escrito por una VENEZOLANA y escrito a lo venezolano xD! y aparte porque lo escribio mi gemela hermosa Addie *saranghe ^^* aunque en aquel entonces no era mi gemela aun xD! ni la conocia xD! recuerdo que me lo lei rapido xD! y es LARGO! pero es que es genial! es como si tu mejor amiga te contara la historia de su vida! te sientes en confianza! es GEEENEEAL! y tiene cada ocurrencia y le pasa cada cosa! xD! y ame la forma en que llego a conocer a los DBSK! de verdad se los recomiendo! es lindo, es feliz, tiene su drama por ahi, sus triangulos amorosos, comedia.. pero lo amo! Bueno, dejare esto y les pondre el prologo para que vallan leyendo ^^ si les gusta, pues sigan al link que los llevara al fic!




-Era otra mañana igual. Debía levantarme temprano para ir a la Universidad. ¬¬… Es que no me he presentado ¿Qué tipo de narradora soy? xD. Mi nombre es Adriana, pero ah de sonar muy aburrido, parece un nombre de una Profesora amargada de matemática (con lo que odio las matemáticas) así que solo me dicen Addie (pronunciado Adi por si acaso). Estoy estudiando en estos momentos la universidad, para ser más específicos en la universidad “Santiago Mariño”. De veras, no les conté donde vivía, soy de Venezuela, busquen en el mapa, el país en América que parece un elefante, justo al lado de Colombia. Estoy estudiando el tercer semestre de Diseño Industrial, amo el Anime, me considero una fanática numero uno de Japón, y es que cuando termine la Universidad, iré directo a estudiar y hacer mi sueño realidad (sonó muy futurista ^^U), hacer mi propio anime, si hasta me dedico a escribir historias de personajes ficticios, ahhhh… amo escribir. Bueno, esta historia no trata de las cosas que hago, mas bien de lo que me quita tiempo todos los días, y yo encantada de perderlo, me refiero a Dong Bang Shin Ki.

Si, todo comenzó cuando tenia 15 años, un 15 de Diciembre, en las vacaciones de Invierno del año 2007, por pura casualidad (en realidad pienso que fue el destino) buscando fotos de mi cantante Coreana Favorita BoA encontré una foto de un chico coreano realmente guapo, nada mas ni nada menos que U-Know Yunho, para ese entonces yo solo le decía Pucherito (Recordar foto )… en fin, muchas cosas sucedieron antes de saber bien del grupo como tal. Mi primer amor entre ellos fue Yunho claro esta, luego comencé a conocerlos mas mediante fotos y videos, y me llamo la atención un chico con personalidad aun infantil y con mucho carisma… Xiah Junsu, un chico realmente lindo, y ya conociendo a los demás, por fin me decidí por uno… “Hero JaeJoong”, ahora solo vivo por el, y aunque muchos dicen que parece una chica (conosco a otro que lo parece mas), el poco a poco se convirtió en mi Héroe, y muchas personas lo ven como algo superficial, pero solo yo se lo muy adentro que Hero llego en mi.

-En fin, en las vacaciones de verano del 2010 me paso algo increíble que jamás pensé que sucedería en mi vida. Aja… ¡¡mis padres por fin me regalaron el boleto de ida a Corea del Sur que tanto quería!! Ahh…. Tan bellos mis padres, pero con una condición, si, debía aprobar con éxito el tercer semestre y, debía ir acompañada. ¡Arreglado lo de la compañera! Mi mejor amiga acepto gustosa de venir conmigo, pero debía trabajar duro en el semestre, si quería ir a Corea, y al concierto de Dong Bang Shin Ki en Seoul.

-Pense “Pan comido”, sin recordar lo mal que hiba en unas materias, era simplemente por que el profesor me odiaba ¬¬… estoy segura que era eso, pero esta vez ningún poder humano ó sobre-humano va a evitar que cumpla mis sueños ahora que los tengo tan al alcance de mi mano, y daria mi 340% en todo lo que a la Universidad se referia, iria a Corea, con o sin haber pasado el semestre, legalmente o fugitiva xD pero de que corea tendria a una turista loca este verano (YO), ¡la tendria!

LEE MAS!!!!!!!

A ella si le avise del post xD! creo que regresare despues con uno mio...??? aunque aqui ya postee tres oneshots mios... ~~~ xD!

Addiction (FanFic) Yura BH*

*propaganda pa Yura xD!* BUENO!!!! y en estos dias mi dongsaeng linda ^^ Yura termino un fanfic que le da honor a su nombre! "Addiction" era realmente una adiccion!!!!!



“Tú eres más que una droga para mí… eres el principio de mis días y el fin de mis noches, mi némesis, mi apocalipsis, todo lo que deseo desaparecer de mi vida… pero estás tan fijado a mi piel, que para echarte tendría que morir y renacer mil veces… y sé que aún estarías aquí”


PRÓLOGO


El vuelo era aburrido, lo admito, jamás había estado tan aburrida en toda mi vida, todos a mí alrededor dormían. Todos menos yo.

Eran como la una de la madrugada cuando me dio un ataque de alergia terrible. Había ido a mi país natal a visitar a mis amigos, ahora que contaba con mi mayoría de edad desde hacía algunos años y una jugosísima herencia, podía hacer lo que quisiera. Por insólito que parezca, el ataque de alergia no vino a mí en todo el viaje si no hasta ese momento. Estornudaba cada dos segundos y medio, y mi nariz parecía un grifo abierto. Preparada para combatir el problema, saqué de mi bolso un pañuelo blanco.

Me soplé la nariz un par de veces, quizá más, pero seguía sin solucionarse. Me agaché un poco en el asiento, para no molestar a los demás pasajeros, y soplé con toda la fuerza que pude. Error. Tengo la nariz muy delicada y sensible, siempre he odiado eso, pero con el tiempo te acostumbras a que los vasitos se te rompan con facilidad y causen estragos. Y eso fue justo lo que pasó entonces. Retiré un poco el pañuelo y cuando vi el manchón de sangre en él, me paré de inmediato al baño, dejando olvidado el pañuelo en el asiento. A mitad de camino sentí el cosquilleo que un nuevo estornudo causa cuando está por llegar. Con la cabeza hacia atrás y ambas manos cubriendo mi rostro para no hacer más desastre, llegué al baño y cerré la puerta tras de mí.

Mi estornudo fue tan fuerte que salpiqué de sangre el espejo, las paredes y el lavabo. Gruñí frustrada por no lograr mi plan de “Evitar todo el desastre posible” y me incliné para lavar mi rostro. De pronto sentí frío, un frío intenso en la espalda. Alcé la cabeza y me encontré con esos seductores ojos negros reflejados en el espejo. Y ahí estaba él de nuevo, con su cabello negro y algo largo, sus ojos afilados, las cejas gruesas que le daban un sexy aspecto de chico malo, y esa sonrisa de medio lado y con un toque malicioso que me encantaba. Me di la vuelta para encararlo. Él me acorraló con su cuerpo contra el lavamanos, presionando sus caderas contra las mías. Un hilillo de sangre resbaló de mi nariz hasta mis labios.

Él se acercó a mi rostro sonriendo aún y limpio con su lengua la sangre, en un gesto muy sensual. Sentí mis mejillas y mi cuerpo entero arder al tiempo que el sabor metálico de la sangre penetraba en mi boca, al igual que su lengua. Intenté resistirme a él, pero pocas eran las veces que lograba deshacer sus salvajes y ardientes besos, que sólo él sabía darme. Sus manos se aferraron a mi cintura, y como si pesara menos que una pluma, me levantó y me sentó en el lavamanos, sin dejar de explorar mi boca con su húmeda lengua. Acaricié su cuello y su pecho con mis temblorosas manos, retirando la chaqueta que traía, la cual terminó en el suelo, y finalmente acudiendo al encuentro con los botones de su camisa blanca. Sus manos, entre caricias y apretones, llegaron al borde de mi camiseta y comenzaron a subirla, retirándola por completo en segundos. Recorrió deseoso el broche de mi sujetador negro de encaje. Mi respiración agitada era lo único que se escuchaba, y de vez en cuando algún jadeo aislado que se escapaba de mi garganta, en el instante que su boca dejaba un mínimo espacio para dejar salir el aire. Y sólo era mi corazón el que estaba acelerado. Él jamás hacía eso. Nunca se “excitaba” realmente. Sentí asco de mí misma justo cuando iba a soltar mi sujetador y le di un empujón, apartándolo de mí. Lo miré con desprecio y él sonrió de nuevo.

- ¿No me dejarás terminar?- preguntó con mirada pícara.

Gruñí molesta y me puse la camisa.

- ¿Qué demonios te pasa?- preguntó frunciendo el ceño.

- ¡Tú pasas!- contesté.

- ¿De qué hablas?- continuó, mostrando confusión.

Guardé silencio. Decirlo sonaría infantil, tonto, nuestra “relación” era algo libre, sin compromisos. Pero cada vez que estaba con él, cada vez que me hacía suya tan apasionadamente, cada vez me sentía más sucia, más vacía. Y lo peor era que no podría deshacerme de él. Millones de veces había pensado en la manera perfecta de acabar con su existencia, muchas veces acudían a mi mente pensamientos homicidas en su contra, pero sencillamente sería imposible. Él no era humano, ni siquiera sabía si era o no real, sólo yo podía verlo, sólo yo podía sentirlo y eso me hacía sentir peor. Pero mi verdadero problema era mi adicción a él, a sus violentos besos, sus lujuriosas caricias, sus pícaras miradas, su piel ardiente, todo. Y sin embargo…

- Tú no me quieres SeungHyun- murmuré dándole la espalda-. Eres un imbécil, no sé por qué sigo con este estúpido juego.

Su aliento en mi nuca y sus veloces manos en mi cintura bajo mi camisa me hicieron estremecer y voltearme bruscamente hacia él. Sonreía de medio lado, tan sensual como siempre.

- Me sigues el juego porque tú también me deseas- susurró con voz grave a mi oído.

Estaba tan cerca que sus labios rozaron intencionalmente el lóbulo de mi oreja, produciéndome una descarga eléctrica a través de mi columna. Me sujetó con una mano en mi espalda y la otra en mi trasero y me atrajo hacia sí.

- ¿O me equivoco?

Sus ojos brillaban de deseo y lujuria, pero en el fondo su mirada era la más vacía, gélida y cruel de todas. Torcí el gesto con repugnancia y lo aparté de nuevo de mí con otro empujón. En un impulso desmedido, le volteé la cara de una bofetada. Sus ojos se abrieron de par en par, llenos de sorpresa y enfado. Me miró con los ojos chispeantes de ira que lentamente cobraban un espeluznante brillo carmesí. Sentí miedo, pero lo oculté astutamente, bufé al tiempo que le lanzaba una última mirada de odio y desprecio.

- Estás mal, Choi SeungHyun.

Salí casi corriendo del baño y volví a mi asiento. Cuando me senté de nuevo, bajé la cabeza y respiré hondo, intentando tranquilizar mi frenético pulso. Alcé la mirada y allí estaba, bajo la única luz encendida justo junto al baño, con la camisa a medio abrir y su brillante cabello ligeramente despeinado. Molesto, con la mirada clavada en mí, me llamó con la mano para que fuera hacia donde él estaba. Yo desvié la mirada, me puse los audífonos de mi reproductor portátil y cerré los ojos.

Ese sería el viaje más largo de mi vida.

Lee más!!!!

*susurra* Yura no sabe aun que hice esto xD! no me matara lo se.. ¬w¬ mas le vale jum!

13 feb 2010

Stalker - A Diferent Story (FanFic) xD!

YOOO *o* pase 10 horas en frente de la computadora haciendo esta cosita de un minuto ¬w¬ pero quedo hermoso *o* lo amo con toda mi alma y kokoro! xD! es el primer video que hago en mi vidaaaaa, asi que... apiadense de mi xD es algo asi como un "trailer" para una historia que se esta cocinando en mi cabecita *jujuju*



Es hermosooooo *o* yo lo amo T^T

31 dic 2009

[Fanfic]Gracias...

Esta historia no es nada original, lo sé. Pero es lo que me sucedió.

Aun recuerdo ese día, ambos nos habíamos quedado atorados en esa tienda debido a la lluvia, debí haber tomado eso como una señal de que lo que seguiría en mi vida estaría lleno de lágrimas? Te acuerdas?

Era de noche, una noche particularmente oscura, había ido a la tienda que se encontraba a unas cuantas cuadras de mi apartamento porque mis antojos fueron más grandes que yo, y porque mi compañera de habitación estaba ocupada con un informe para su trabajo. Así que decidí tomar las llaves de mi auto rentado y ponerme en marcha. El cielo estaba nublado, se notaba por la ausencia de estrellas en el.

Terminando de escoger los dulces que me parecieron de mí agrado, ya que no era de ese país. Mi compañera y yo, éramos más que compañeras. Ella era como la hermanita que nunca tuve. Yo era 5 años mayor que ella, pero esa diferencia de edad no significaba nada, podíamos amanecer hablando de todo y de nada a la vez, la quería mucho, aun lo hago.

Habíamos ido a Corea, porque a ella la trasladaron por su trabajo, solo durante seis meses, después de eso podía volver a Venezuela, y yo vine por unas buenas y bien merecidas vacaciones, ya me hacían falta. Si que aproveche la oportunidad y como dicen en mi ciudad, me enchufé.

Siempre habíamos soñado con ir a Corea, y que mejor oportunidad? Desde hace 5 años que nos conocemos, y me atrevo a decir que la conozco más que a mí misma. Ese viaje seria inolvidable para ambas. Y si que lo fue.

Recuerdo haber visto a un chico que me pareció terriblemente conocido, pero, como lo iba a conocer? Si a penas tenía una semana en el país y jamás había venido antes, de paso, no conocía a ningún coreano en mi país como para decir que “casualmente” el también estaba ahí.

Pagué y me dispuse a salir de la tienda cuando escuche unos gritos provenientes de adentro. No me asusté, porque pude reconocer los gritos como de fangirls. Habrá algún famoso en la tienda? Me pregunté y en eso fue que te vi.

Lucias como desesperado, fue muy gracioso para mi verte así. Tus ojos lucían desorbitados y buscabas con desespero algún lugar en donde ocultarte.

Al salir abruptamente de la tienda chocaste conmigo y mis bolsas cayeron al suelo. Inmediatamente las recogiste y te apresuraste a disculparte con una reverencia. Creo que no te diste cuenta de que llovía, ya que saliste caminando rápidamente hacia la otra acera.

Al darte cuenta de eso, ya era muy tarde, estabas ya empapado, ya que llovía a cantaros. Te detuviste bajo un techo de un kiosco que estaba ya cerrado, era muy tarde, pero aun así habían algunas chicas soltando griticos y fueron hacia donde tú te encontrabas. Pobrecito. Pensé. Esta atrapado, no pasara mucho antes de que esto se llene de fans.
Así que corrí hacia mi auto, lo abrí y metí las bolsas, pero también me había empapado, ya que estaba al otro lado de la acera, a unos metros de ti. Mi mirada se encontró con la tuya cuando termine de abrir la puerta del piloto y no pude evitar reírme, lucias desesperado.

Mordí mi labio, no podía dejarte ahí, o si? No… serias brutalmente violado por fans locas… jajajajaja. Aun me rio de todo eso.

Mi mirada pasó de la tuya hacia el auto, varias veces hasta que al fin decidí arriesgarme, tus fans seguramente me asesinarían después de esto, pero, al menos tu estarías a salvo.

“Hey!” grite sobre los murmullos y griticos de tus fans. “hurry up!!” te hice un ademan para que corrieras hasta el auto, me metí apresuradamente y encendí el auto. Abrí la puerta del copiloto y espere a que reaccionaras. “If you wanna live, come with me!” grite desde adentro y ahí fue que reaccionaste.

Saliste corriendo, empujando sin querer a las chicas que estaban alrededor tuyo y entraste de un salto al auto, cerraste la puerta y arranque rápidamente del lugar. Pude ver por el espejo retrovisor que las chicas nos perseguían corriendo y otras montadas en motos. De donde sacaron las motos!? Me pregunte atónita. Pero, aprendí a manejar en Venezuela, en Puerto la Cruz para ser más específica. Allá uno aprende a esquivar peatones, carros y perros callejeros antes de aprender a estacionarse, no es juego! Así que se me hizo muy fácil perderlas de vista.

15 minutos más tarde estábamos parados en un semáforo con la luz roja y fue que suspire aliviada. “Are you ok?” pregunté mirándote de reojo.

Creo que tu lucias más nervioso que yo, será que pensaste que te secuestraba?

“Jaejoong shii…?” te llamé y luciste muy extrañado. “Are you ok? Are you hurt or something?” volvi a preguntar y tu negaste con la cabeza.

“You…” dijiste algo nervioso. “tank you…?”

No pude evitar sonreír, lucias como un niño perdido y mojado con la lluvia. Al parecer mi sonrisa te calmo un poco, ya que también sonreíste.

Es lo más trillado, cursi y ridículo que jamás he dicho en mi vida y creo que jamás lo volveré a decir, pero creí haber escuchado fuegos artificiales, y ver estrellitas cuando me dedicaste esa primera sonrisa. Lucias… oh dios, no tengo palabras paras describir todas las emociones que se revolvieron dentro de mí. Ese amor que creía que con los años había superado.

Ese amor de fan a ídolo. Aun recuerdo cuando tenía 21 años, cuando mis ojos los vieron por primera vez. Fue con ese video, Triangle. Lucia endemoniadamente sexys. Hermosos. Siempre lo había dicho, el nombre les quedaba como anillo al dedo, ya que ustedes para mi eran unos Dioses.

Recuerdo que me gusto inmediatamente Junsu. Se veía malo, sexy en ese video, luego fui viendo mas videos, escuchando mas canciones y conociéndolos un poco a través de la pantalla de mi computadora. Y fue inevitable caer por ti.

Con el rostro de un ángel y el cuerpo de un demonio me cautivaste. Tu voz era tan suave como la seda misma. Tu sonrisa era el rayo de luz que alumbraba mi vida en esos días, no era nada fácil mi vida, pero tú me diste las fuerzas para continuar.

Con tus locuras, tus ocurrencias, tus ojos, tu boca, con todo. Todo sobre ti me provocaba, me cautivaba e inevitablemente caí como todas tus fans, me sedujiste.

Pero con el pasar de los años, con todas las cosas que tenía en mi cabeza, los problemas, el trabajo, con la vida pasándome, ese sentimiento lo guarde en un cofrecito en mi pecho bajo llave. Tenía que dedicarme a mis estudios y luego a mi trabajo, no podía seguir pasando las horas del día escuchando tu voz y viendo tus videos. Tenía que seguir adelante, y así lo hice. Nunca me olvide de ti, que eso quede claro, solo, pasaste a un segundo plano.

“Estas empapado, quieres que te lleve a un lugar en especifico?” te pregunté y me volviste a ver. “No, TU estas empapada, enfermaras!” exclamaste algo preocupado.

Vi que el semáforo había cambiado a verde y continúe manejando. Con la vista fija en el camino dije. “no soy yo quien tiene que cuidar de su voz”

Luciste algo asombrado, “Sabes quién soy!?” exclamaste, aun no sé si eso fue una pregunta.

“Claro, quien no conoce tu rostro? Eres Youngwoon Jaejoong, Hero Jaejoong, Kim Jaejoong.”

Con el rabillo del ojo vi que tragaste y suspiraste. “Tranquilo, no soy una de esas fans psicópatas obsesionadas, no te raptare ni te obligare a casarte conmigo” dije riendo y tú reíste también, creo que tu risa fue de alivio. De verdad tenían fans así?

Me indicaste el camino hacia tu casa, eso me extraño. Como le diste la dirección de tu casa a una fan? Así tan fácil? Qué tal si yo si era una psicópata obsesionada? Y ni siquiera era de ese país, bastaba con verme una sola vez. Mi cabello estaba a la altura de la cintura y era rubio. Mis ojos eran de un marrón claro y no los tenía rasgados. Mis rasgos eran los típicos de una latinoamericana, con la excepción de mi nariz. Una herencia de mi abuela argentina, porque no saque los ojos azules de mi abuelo!? Anyway…

Llegamos a tu casa “fue un placer Jaejoong shii, espero que no enfermes.” Te dije despidiéndome.

“No, el placer fue mío, me salvaste, pero porque te despides? Estas toda empapada! Ven conmigo.” Dijiste y apagaste el carro, tomando las llaves y dejándome sin más remedio. Saliste del auto y me esperaste en la entrada del edificio.

Pero este tipo si es confianzudo! Pensé. Pero como tu tenía las llaves de mi auto, que más…

Caminamos hacia adentro y nos subimos al ascensor. Vi que marcaste el último piso y esperamos. Esperamos BASTANTE ya que el edificio tenía 15 pisos. El silencio era algo incomodo. Yo miraba hacia todos lados, intentando con todas mis fuerzas no mirarte.

“Ahora tu eres la nerviosa?” dijiste en forma de broma.

Yo hice un puchero. Demonios, Yunho me dejo esa mala maña luego de ver su drama, Heading to the ground, recuerdas? “serás muy famoso, podrás ser Hero Jaejoong, pero como no estar aterrada si voy a la casa de un extraño?” te dije aun con ese bendito puchero.

Volviste a sonreír y… oh dios, no volveré a repetir lo que sentí! Es demasiado cursi!

“Tranquila, no soy un psicópata obsesionado.” Citaste mis palabras y también me reí.

Llegamos a la entrada de tu departamento, introdujiste la clave y yo mire hacia otro lado, sabía perfectamente que si miraba los dígitos jamás los podría olvidar, aunque luego tu mismo me diste la clave...


~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ *~


“Te acuerdas de cómo nos conocimos? Ese día me reí muchísimo al descubrir que Yoochun aun miraba caricaturas, y las que a mí me gustaban! Esas de hanna barbera, las viejas, las clásicas…

Quien iba a pensar que nos conoceríamos gracias a la lluvia, gracias a mis antojos y gracias a tus fans? Creo que todo fue el destino. Jamás fui creyente de eso del destino, pero tú y yo estábamos destinados a conocernos, lo sé muy dentro de mi corazón.

Como es que puedo recordar ese día con tantos detalles? Si hace más de 2 años que eso sucedió. Y no recuerdo ni lo que almorcé ayer?

Es increíble como resultaron las cosas. Te amo. Lo sabías? Te amo como algo más que un amigo.

Te ves realmente hermoso, Jaejoong. Con tu traje negro, bajo el techo de esta iglesia, y yo con mi traje blanco. Debo decirte que los anillos son hermosos. Perfectos.

Siento mucho decirte todo esto, pero no podía dejar que te casaras sin que lo supieras. Ella es realmente afortunada. Jamás creí que sería la dama de honor de tu boda, Jaejoong. Pero si es con ella, no tengo ningún problema.

Ella te ama, muchísimo más de lo que yo te amo. Por eso puedo aceptar el hecho de que te casas.

Ella te hará muy feliz, lo sé, después de todo es mi hermanita. Supe que este día llegaría, lo supe a penas los presenté. Tus ojos brillaron con gran fuerza al posarse en ella. Fue, como cursimente lo llaman, amor a primera vista. De parte tuya, ya que ella te ha amado durante muchos años Jaejoong. Mas te vale hacerla feliz, porque si no yo misma me hare cargo de cavar tu tumba”

Dije juguetonamente y Jaejoong me miro con una mezcla de alegría y nostalgia. “vamos? Se supone que el novio es quien espera en el altar” le dije tomándolo del brazo y terminando de entrar en la iglesia.


~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ *~


Todo estaba decorado con orquídeas blancas. Orquídeas, me sentí en casa.

Jaejoong se paró a la derecha, mientras que yo a la izquierda, y mirando hacia la puerta apareció ella. Mi hermanita. Jamás la había visto tan hermosa. Su vestido era largo, blanco, con unos cuantos cristales haciendo de cinturón en su cintura, era sencillo, pero hermoso. Como ella.

Vio a Jaejoong y sus lagrimas se asomaron, este era el día que había esperado toda su vida, el día de su boda, el día en que se casaría con el amor de toda su vida.

Luego me miro y me sonrió. Mis ojos se aguaron inmediatamente. Lucia tan feliz, jamás la había visto así. Irradiaba luz. Llegó hasta el altar tomando la mano de Jaejoong y ambos se pararon al frente del padre.


~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ * ~ *~


“Addie, Virginia te dejo esto.” Dijo Jaejoong entregándole un sobre a su ahora esposa.

“En donde esta ella? No la vi después de la boda” dijo Addie.

Jaejoong se encogió de hombros y le hizo un ademan para que leyera la carta.

Estaban en la limosina que los llevaría a la recepción de la boda.

Ella la abrió y leyó.

.-Gemela. Tenia tiempo sin llamarte así, recuerdas como nació ese nombre? a ambas nos gustaban las mismas cosas, hasta adivinábamos lo que la otra diría. Éramos prácticamente la misma persona, solo con ciertas cosas que nos hacían especiales, diferentes.

Alguna vez te dije que sentí celos de ti?

El día en que Jaejoong y tu se conocieron, el sonrió como nunca antes me había sonreído a mí, se que yo era solo su amiga, y que jamás me vería de otra forma, pero… mantenía mis esperanzas, las cuales se esfumaron al momento en que vi sus ojos al mirarte.

El te ama, lo sé. Soy su mejor amiga o no? A pesar de que me entristece solo un poco, les deseo lo mejor, son mis mejores amigos y ambos son felices. No puedo pedir más.

Siempre supe que tu amor por él era muchísimo más grande que el que yo le tengo. Creo que por eso fue que los presente en primer lugar. Dude, sabes?

Dude en si presentarlos o no, pero no podía privarte de la felicidad, no sabía si el sentiría lo mismo que tu, eso no lo podía saber, pero conocerlo siempre fue tu sueño, sino porque habías aceptado ese traslado a Corea? Lejos de tu país, tus amigos, tu familia?

Les deseo la mejor de las suertes. Les deseo dicha eterna. Les deseo la felicidad absoluta. Les deseo… deseo que me perdones, Adriana. Por no decirte como me sentía. Por ocultártelo especialmente a ti. Si tú me contabas todo, confiabas en mí y yo me guarde todo.

Lo siento de verdad.

Te amo hermanita. También amo a Jaejoong. Los amo a los dos y por eso deseo que sean felices.

Para cuando leas esto ya estaré rumbo al aeropuerto. Discúlpame por no despedirme de ti, pero no quería que me vieras llorar, este es tu día y no tiene porque llenarse de lágrimas de dolor, solo de lágrimas de felicidad.

Te amo. Se feliz.

Con cariño. Virginia.

PD: si se porta mal dímelo y me regreso inmediatamente para despellejarlo vivo o.ó! XD-.


Addie rió con eso último. Se seco las lágrimas y sonrió, apretando la mano de Jaejoong.

Gemela… gracias…

No… gracias a ti.